Los padres de familia en ocasiones no saben como reaccionar, cuando se dan cuenta de que los niños y las niñas juegan a los médicos, se miran y se tocan. Son juegos sin contenido erótico, juegos de aprendizaje, y lo harán delante o detrás de los padres. No es promiscuidad permitir este tipo de juego. Si la comunicación entre padres e hijos es buena, no habrá problema, pero si no es así, más adelante comienzan las verdaderas relaciones sexuales de los niños, mucho antes de los que los padres creen, con miradas, diálogos, juegos, bailes y contactos físicos. La incapacidad de la mayoría de los padres para detectar y afrontar la educación sexual obliga a los niños y adolescentes a buscar cualquier fuente de información, incluso pornografía. ¡Ayúdalos… No los desinformes!