A partir de los cinco o seis años, es importante que los padres comiencen a hablarles a sus hijos del valor de la intimidad. A esa edad, los niños están en la capacidad de empezar a ser conscientes de que no deben permitir que les toquen sus partes íntimas. Pero, independientemente de todo esto, es importante que aprendan a respetarse a sí mismos en todo momento.