Se acabó dejarse llevar por la vergüenza a la hora de tener «esa conversación» con los hijos, que a su vez resulta algo bastante temido: hablar sobre sexualidad. Primero que nada, deja de tenerle miedo (como madre o padre de familia que eres) a llamarle a las cosas por su nombre. No pongas apodos, sobrenombres, ni mucho menos disfraces a lo que quieres decir. De esta manera generarás confianza en tus hijos, para que a la hora que tengan alguna duda, puedan acudir a ti para que los asesores.